
Mientras Milei viaja otra vez a Estados Unidos a recibir un premio polémico, le exige “austeridad” y “paciencia” al pueblo argentino
Enzo Amadeo Marquez
Buenos Aires, 5 de mayo de 2026
Este nuevo viaje se suma a una larga lista: Milei ya acumula más de 16 viajes a Estados Unidos desde que asumió la presidencia y superó ampliamente los 100 días fuera del territorio argentino. En esta oportunidad viaja a Los Ángeles para participar de la conferencia del Instituto Milken, donde recibirá un premio.
El polémico premio y sus anfitriones
Lo más escandaloso es el origen del reconocimiento. El premio se lo entregará Michael Milken, apodado el “Rey de los bonos basura”, un financista condenado en los años 80 por fraude financiero y manipulación de mercados. Milken fue indultado por el actual presidente Donald Trump, y Milei no dudó ni un segundo en viajar para recibir honores de alguien con ese historial.
Mientras tanto, en la Argentina, los trabajadores luchan por llegar a fin de mes, los jubilados cobran haberes de miseria y las familias tienen que elegir entre comer o pagar las boletas.
Austeridad para el pueblo, lujo y privilegios para Milei
Este es el verdadero rostro del gobierno: doble vara absoluta. Al pueblo le piden “paciencia”, “sacrificio” y “austeridad”. Les recortan jubilaciones, aumentan las tarifas de los servicios, destruyen el poder adquisitivo de los salarios y cierran políticas públicas esenciales. Todo bajo la famosa frase “no hay plata”.
Pero para Milei y su entorno sí hay plata. Ya se gastaron más de $4.700 millones solo en viajes internacionales del Presidente, su comitiva, hoteles de lujo y gastos asociados. Millones de pesos que podrían haberse usado para aliviar el sufrimiento de la gente, pero que se destinan a giras personales y búsqueda de aplausos en el exterior.
Milei viaja, se saca fotos, da discursos en inglés y recibe premios mientras en la Argentina aumenta la pobreza, cierran comercios y fábricas, y la gente común hace malabares para sobrevivir. Esa es la hipocresía más grande de este gobierno.
Un Presidente desconectado de la realidad
Es cada vez más evidente que Javier Milei parece más cómodo y más interesado en codearse con la derecha internacional, en asistir a eventos de lujo y en construir su imagen global que en resolver los problemas concretos del pueblo argentino.
Mientras él está en otro continente recibiendo reconocimientos, miles de familias argentinas se preguntan cómo van a pagar la luz, el gas, el transporte o la comida de la semana. La brecha entre el discurso oficial de “estamos saliendo” y la realidad cotidiana de sufrimiento es cada vez más grande y más insultante.
Este gobierno llegó prometiendo “libertad” y cambio. Pero hasta ahora solo trajo libertad para unos pocos: libertad para viajar, para gastar, para codearse con millonarios cuestionados, mientras exige sacrificio brutal a la gran mayoría.
El pueblo argentino ya está cansado de esta doble vara. Cansado de ajustarse, de apretarse el cinturón y de ver cómo quienes les exigen esfuerzo viven en otra dimensión.
Milei puede seguir viajando y recibiendo premios en el exterior. Pero cada viaje deja más claro que este gobierno no gobierna pensando en los argentinos de a pie, sino en su propia agenda personal y en sus aliados internacionales.
La pregunta que cada vez más gente se hace es hasta cuándo vamos a seguir pagando con nuestro sacrificio esta supuesta “revolución liberal”.


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