
Milei anunció desde el avión presidencial el “Súper RIGI”: incentivos extraordinarios para inversores extranjeros en sectores “que nunca existieron” en la Argentina
Enzo Amadeo Marquez
Buenos Aires, 7 de mayo de 2026
A través de su cuenta en X, Milei publicó el siguiente mensaje textual:
“ANUNCIO EN PUERTA Dado que no podemos comprarnos un B2 Spirit no me queda otra que lanzar una MEGA BOMBA desde el avión presidencial. Estaremos mandando al Congreso una ley sobre SÚPER RIGI, el cual tiene mayores ventajas que el RIGI original y que aplicará para sectores que nunca han existido en Argentina. De ese modo, se podrán crear nuevas empresas que satisfagan las necesidades productivas de los nuevos sectores dinámicos de la economía al tiempo que multiplicará la cantidad de empleos. MAGA. VLLC!”
https://x.com/JMilei/status/2052410024475885772?s=20
Características técnicas del Súper RIGI
Según trascendidos oficiales, el nuevo régimen profundizaría los beneficios del RIGI original (sancionado en la Ley Bases) con:
- Estabilidad fiscal y cambiaria de hasta 40 años.
- Exenciones impositivas casi totales en Ganancias, IVA e Ingresos Brutos durante los primeros 10-15 años.
- Libre disponibilidad absoluta de divisas sin obligación de liquidar exportaciones.
- Arbitraje internacional automático y protección reforzada contra eventuales cambios regulatorios o expropiaciones.
- Aplicación prioritaria a sectores emergentes o inexistentes en la Argentina, como inteligencia artificial a gran escala, ciberseguridad ofensiva y defensiva, minería de datos masivos, biotecnología avanzada y tecnologías de vigilancia.
Vínculo con Peter Thiel y el riesgo para la democracia
El anuncio llega pocos días después de la visita del magnate estadounidense Peter Thiel, cofundador de PayPal y Palantir Technologies, quien mantuvo reuniones privadas con Milei en la Casa Rosada.
Thiel es una figura controvertida a nivel mundial. En un famoso ensayo de 2009 escribió: “Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles”. Ha financiado movimientos neo-reaccionarios, criticado el sufragio universal (incluyendo el voto femenino) y defendido ideas cercanas al tecnofascismo o “tecnofeudalismo”, donde un pequeño grupo de élites tecnológicas gobernaría sin las limitaciones de la democracia.
Thiel es considerado uno de los principales impulsores de una visión autoritaria donde el poder se concentra en emprendedores y corporaciones, por encima de instituciones democráticas. Su empresa Palantir se especializa en inteligencia de datos masivos y vigilancia, y ha trabajado con gobiernos y agencias de inteligencia en proyectos controvertidos.
Críticos advierten que la llegada de Thiel y empresas de su ecosistema a través del Súper RIGI representa un riesgo serio para la soberanía argentina: mayor vigilancia masiva de la población, dependencia tecnológica externa y un modelo que profundiza la desigualdad.
Un modelo que beneficia a muy pocos
Desde la oposición y sectores productivos nacionales, el anuncio es visto como la confirmación de un modelo económico que solo beneficia a una minoría. Mientras se otorgan incentivos extraordinarios a grandes capitales extranjeros (posiblemente vinculados a Thiel y Palantir), la industria nacional y las PyMEs —que generan cerca del 60% del empleo en el país— siguen sufriendo recesión, apertura indiscriminada de importaciones, altas tarifas y caída del consumo.
“Este Gobierno sigue gobernando para unos pocos”, sostienen. Se privilegia la llegada de inversión especulativa y tecnológica de alto valor, pero con escasa integración con la economía real y poca generación de empleo masivo. Es un esquema que profundiza la primarización y extranjerización de la economía argentina.
Según trascendidos, varios funcionarios del Gobierno se habrían sorprendido con el timing del anuncio, ya que no esperaban que Milei lo lanzara de manera tan repentina y pública.
El proyecto será enviado al Congreso en las próximas semanas y se espera un debate intenso y polarizado. Por ahora, el “Súper RIGI” ya genera expectativa en círculos financieros internacionales y fuerte rechazo en los sectores que defienden la producción nacional y la soberanía económica.


